Sentirse intocable es una ilusión. Quizá una de las más peligrosas. Es esa sensación de que eres invulnerable, de que nada puede tocarte ni romper el momento. Alegría, emoción, entusiasmo, adrenalina. Mariposas en el estomago. Todas esas cosas pueden hacerte sentir intocable, invencible, por un momento.
A veces, son muchas cosas a la vez las que nos hacen sentir que el mundo se nos queda pequeño, que no hay nada que no se pueda hacer. Y es solo una ilusión, un espejismo. Algún tipo de magia que nos hechiza con una bendita ceguera temporal que convierte el miedo, las dudas y la adversidad en peligros relativos, sombras vagas que creemos fáciles de iluminar.
Unas notas de piano, un montadito de dulce de leche, unos versos, un beso suave, una película, una mirada que quiere leer el alma, una caricia en la mejilla que se escapa sin quererlo, promesas que nadie hace, semáforos en rojo que mantienen la moto parada, secretos a voces, tréboles de cuatro hojas.
Esas son algunas cosas que pueden hacer que te sientas, contra toda lógica, invencible. Como cuando haces ocho mezclas faro perfectas. Como Aquiles sin su talón. Como los versos de William Ernest Henley. Como el lobo que aúlla a la Luna Llena, como velero que navega con buen viento en un mar de espejo, como el ladrón que nunca ha sido capturado, como ese pequeño pueblo de Armórica que resiste todavía y siempre al invasor. Irreductible.
Y no es sino la sombra de una ilusión. La invidencia voluntaria de quien se embarca en alguna loca aventura sobre la que todos le advierten. Hasta la propia experiencia. El propio instinto grita, advirtiendo el peligro. Porque cuando más intocable te sientes, más vulnerable te vuelves.
Pero nadie dijo que vivir significara sentirse seguro e intocable para siempre. A veces, con unos pocos momentos basta.
Excelente texto amigo. Vaya manera de entremezclar las palabras (una a una, como en una faro) consiguiendo un ritmo que mucho se acerca al real de cuando nos sentimos invencibles
ResponderEliminarPaco Sánchez
querido burgués, nadie es intocable, ni imprescindible, ni inmortal, ni inflamable, ni infalible. Píllate la charla de Rick Elias en ted.com. La vida te puede cambiar en un segundo.
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ResponderEliminarGracias por tu comentario, Paco! Espero que vuelvas a escribir pronto, además de seguir creando ilusiones con los cartones pintados.
ResponderEliminarCínico, es cierto, nadie es intocable, ni ninguna de esas palabras empezadas en "in-", pero tampoco sería sano serlo. Mis palabras de más arriba hablan solo de la sensación momentánea (e ilusoria) de sentirse intocable. Que viene muy bien de vez en cuando. La charla de Rick Elías la conozco: es estremecedora y muy inspiradora. Tienes razón, la vida cambia cada día en cuestión de un segundo.
Gracias por leer y hacer feedback!